¡Hola!
Por aquí os dejamos las imágenes de nuestra última restauración: este balate un tanto… ¡singular!
Y es que las condiciones peculiares de su contexto han definido el resultado final. Como podéis ver, el muro se asienta sobre un tajo, la montaña en estado puro. Eso sí, recortado previamente por nuestros antepasados, quienes modificaron la roca geológica para generar una superficie llana sobre la que construir. Nosotros simplemente hemos seguido el camino previamente establecido.



Las condiciones topográficas han marcado toda la actuación, desde el resultado final, pasando por su trazado con curva incluida para salvar las irregularidades del risco, hasta nuestra metodología de trabajo, pues al encontrarnos en un desnivel tan acusado (¡lo que viene siendo un tajo!) decidimos establecer una especie de “escalera humana” con la que salvar las diferentes alturas.
⚠️ ¡Y es que precisamente este balate desempeña un rol de “salvavidas” fundamental! Ya que con su construcción se consigue frenar la erosión del terreno provocada por las lluvias de este invierno, así como preservar el suelo fértil del bancal superior que tantos siglos y esfuerzos labriegos ha costado atesorar.


Es un muro que no ha dejado indiferente a nadie, algunas de las personas que han pasado por él lo han descrito de muchas maneras diversas e imaginativas 😅 Aunque nosotros nos quedamos, sin duda, con quien ha querido ver en su serpenteante trazado el estilo de Gaudí 😳🤣
Le damos las gracias a la vecina Selva por participar en su construcción, a la academia @SuperSapiens por involucrar a los jóvenes del entorno con su participación, y a Kelly, promotora de la iniciativa y mujer profundamente concienciada en la conservación de nuestra tierra. Toda nuestra admiración.
¡Nos vemos la semana que viene con noticias un tanto atípicas! ¡Hasta entonces! 👋


