
¡Hola! ¡Por fin volvemos a hablar de acequias! Hoy os traemos un ejemplo muy bonito e ilustrativo de como empleando el conocimiento técnico tradicional hemos conseguido esquivar un buen trecho de entubado sobre una acequia de más de cinco siglos de antigüedad y de probable origen medieval. Os contamos 
Desde hace unos años, un tramo de la Acequia de los Lugares (Barranco del Poqueira) ha presentado varios problemas que han hecho muy dificultoso su funcionamiento: abandono del canal, cada vez un peor mantenimiento del mismo, una infiltración excesiva del agua por ese área, la plaga de los jabalís… 
Esta situación propició que los regantes de Pampaneira, donde se sitúa esta parte del ducto, plantearan un entubado de varios cientos metros para llevar así el agua hasta sus campos poniendo «fin» a estos inconvenientes. Pero ya sabéis, cuando una acequia se entuba, la acequia se muere: se pierde la infiltración y la recarga de acuíferos (con sus consiguientes nacimientos), se pierde un freno a la desertificación cada vez más presente en nuestra región, se pierde la gestión social equitativa de la redistribución del agua, etc, etc, etc.
Ante tal circunstancia, Antonio Pérez, vocal de dicho pueblo y el protagonista de las fotografías, decidió plantear un experimento diferente que esquivase el entubado del canal y que a la vez diese solución a los problemas mencionados: la impermeabilización del cauce sí, pero parcial y mediante el conocimiento tradicional 
Pero, ¿cómo? ¿Es posible conjugar la impermeabilización de la acequia y que el agua siga corriendo descubierta, como siempre? ¡Pues sí! Y eso es lo que os enseñamos hoy. Antonio consideró que esto era posible mediante el revestimiento de la acequia con launa
Ya sabéis, esa arena arcillosa que se ha utilizado históricamente en nuestra comarca como aislante de las techumbres de nuestras casas, los terraos.
En las imágenes veréis la cronología de la operación: desde el acarreo de la launa hasta su integración con el canal. Es un claro ejemplo de como recuperando los usos históricos sobre los recursos naturales de nuestra tierra podemos aportar soluciones a problemáticas que cada vez serán más frecuentes en nuestro tiempo.
Nos ha parecido un caso tan ilustrativo de… ¡tantas cosas!, que no hemos podido evitar hacernos eco y a la vez altavoz de esta compleja sabiduría popular. La palabra tradición deriva del latín “tradere”, que vendría a significar algo así como transmitir, entregar. Creemos que nuestra parte la cumplimos al divulgar y haceros entrega de este conocimiento.
Le damos las gracias a Antonio por su sabiduría y por poner en práctica esta iniciativa. Ahora solo deseamos que el invento perdure, que el agua deje de percolar en exceso, y que siga corriendo descubierta y respirando para el beneficio de todos 







