Balates y otras cosas

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Estamos de vuelta por La Alpujarra, estamos de vuelta con los trabajos relacionados con el patrimonio alpujarreño. Esta vez nos hemos encargado de reconstruir dos balates con la técnica tradicional, a piedra seca. Con este tipo de acciones pretendemos poner en valor los elementos típicos del patrimonio rural de La Alpujarra, que, además, suelen ser respetuosas con el medio, ya que emplean materiales que se encuentran en el terreno (piedras y tierra) y se levantan manualmente: no hacen falta ni cementos procesados con arenas de canteras asiáticas (extraídas, además, bajo condiciones de explotación laboral) y exportados mediante largos viajes con grandes quemas de combustibles fósiles, ni medios mecánicos o maquinaria pesada.

A la izquierda, derrumbe del balate; a la derecha, reconstrucción del muro y saneamiento del camino

El primero de ellos se trataba de un muro de enormes dimensiones, de más de 2 metros de alto y de una anchura superior a los 4 metros. Este balate tuvo una particularidad añadida: se levantó con la propietaria de la finca, Kelly, quien quiso aprender y dejar su impronta en la construcción. Podemos decir que ha sido un trabajo colaborativo, una forma de acercar estas técnicas ancestrales a la ciudadanía. Así mismo, en línea con esta idea, vinieron a visitarnos alumnos del Instituto de Órgiva para hablar un poco sobre las construcciones tradicionales; así como un grupo de amigos (estudiantes de arqueología) que también decidieron echar una mañana de trabajo para aprender la técnica constructiva de estos elementos, tan comunes, por otro lado, en tantas otras culturas de todo el mundo y lo largo de la historia de la humanidad.

Visita de los alumnos del Instituto de Órgiva
Croquis previo a los trabajos de restauración
Miguel Ángel, Mikel y Clara ayudando y aprendiendo a construir un balate

Por otro lado, también se reparó otro muro, aunque este de dimensiones más modestas (un 2×2 metros). El resultado fue bastante similar al que presuponemos que tenía con anterioridad, destacando el remate diagonal de su parte superior, en alineación con la pendiente del campo que está soportando.

Resultado del muro tras la intervención

A su vez, también se ha realizado la limpieza anual de el ramal de la acequia que da agua a la finca (que fue restaurado hace unos pocos años tras décadas de abandono). También se realizaron algunos trabajos de mantenimiento de dicho ramal, en este caso empleando la técnica de mampostería trabada con mortero de barro (agua, tierra y restos vegetales de la limpieza de la misma acequia). La puesta en funcionamiento de esta acequia ha sido más temprana que de costumbre, y está motivada por el momento de sequía tan grave en el que nos encontramos, pero sirve para seguir cumpliendo uno de nuestros objetivos: la recuperación de elementos patrimoniales que reviertan positivamente en el medio, y la recuperación de espacios en abandono.

Ramal de la acequia en funcionamiento
Muro reparado del ramal de la acequia con barro y piedras
Huerto sembrado y regado con las técnicas tradicionales