
¡Por aquí os dejamos unas imágenes de la interpretación del patrimonio que realizamos en el Festival Sulayr! Como no podía ser de otra manera, las protagoniza ni más ni menos que nuestro icónico “Patas de Lana” 
Como el leitmotiv de la edición de este año era “lo raro” decidimos abordar nuestra actividad a través de la investigación de un personaje un tanto desconocido y extraño. Un profeta itinerante que hace unas décadas se subía a los terraos pregonando acerca de los presagios venideros asociados a la llegada de la “modernidad”. Hablamos por supuesto de Patas de Lana, este peculiar personaje que impactó en toda una generación, y cuya memoria aún perdura. Para recuperar su historia decidimos realizar una serie de entrevistas con testigos oculares que lo presenciaron cuando aún eran niños, y en base a esos recuerdos establecimos sus rasgos físicos, emocionales, su vestuario e incluso algunas de sus profecías. Le damos las gracias a Luisa, Pili, Lola, Consuelo, Juan y Pepe por haberse prestado a compartir sus vivencias con nosotros.
Lo divertido, como estaréis viendo, ¡es que Patas de Lana recobró vida! En este caso gracias a Nacho, el actor que tan bien lo encarnó, y gracias a la Asociación de los Tinaos de Pampaneira, quienes realmente impulsaron esta iniciativa. Fueron ellos quienes nos propusieron la idea, y como nos pareció fantástica la abrazamos sin pensarlo. Chapó por la preparación, por el vestuario, por la puesta en escena… ¡Por todo! Gracias, y gracias por dejarnos experimentar con nuevos lenguajes (al menos para nosotros) de difusión del conocimiento histórico, en este caso, el teatro.
El resto, un paseo vertebrado por la antigua Calle Real que nos ayudó a comprender la evolución histórica de Pampaneira desde la modernidad hasta la Edad Media. Eso sí, salpicado por las soflamas de nuestro Patas de Lana en mitad del recorrido. Una interrupción surrealista y maravillosa, como seguramente debieron de sentir muchos de nuestros antepasados cuando se topaban con este profeta en mitad de sus quehaceres diarios.
¡Larga vida a Patas de Lana!





